HOMILÍA
Domingo de Buen Pastor, 2026.
26/04/2026
-Homilia primera.
Estamos celebrando el Domingo del Buen Pastor, en el cual, Cristo nos invita a seguirle dentro de su Iglesia.
Hoy, el Evangelio recoge estas palabras de Jesús; “yo, soy la Puerta, el que entre por mi, se salvará”.
Es una gran verdad, la salvación, subsiste en Cristo y en su Iglesia. Aunque, Dios conozca caminos, para salvarse diferentes, siempre que haya un corazón noble y una vida recta.
-¿Que es la puerta?: es ese elemento estructural de nuestras casas, que nos protege del exterior y nos preserva en nuestra intimidad. Dentro de casa, nos sentimos seguros y guardados. Fuera, de ella, estamos expuestos;
Si El, es la puerta, quiere decir, que tenemos que abrir esa puerta, para entrar en Cristo y para que El, entre en nosotros y poder así, atravesar nuestros problemas, agobios y alegrias, contando con El. Por eso, la importancia de tener intimidad con Dios, a través de la oración.
-Hace poco, que el hombre volvía a visitar la luna. Un paisaje maravilloso el que desde allí, nos mostraban. Sin embargo, siendo algo tan bello, creo que hay un hito histórico más importante; ¿cual es?: la capacidad que Dios nos ha dado, para dialogar. El Buen Pastor, dialoga con las ovejas. Ellas, dialogan con El.
Para dialogar hay que confrontar se con el otro o los otros. Y en ese ámbito de intimidad, poder hablar y escuchar. Con Dios, es algo parecido, pero diferente, porque es una intimidad superior. El, entra en nosotros, en la Eucaristia y nos hace completamente suyos. Por eso, el conocimiento de uno mismo, para desde ese conocimiento, situarme ante Dios y los demás.
Solo así, es como recorremos el camino de la Vida. Y, así, es como nos cuidamos unos a otros, siendo Pastores y también ovejas de los demás.
-Este Evangelio, conocido como del Buen Pastor, nos adentra en el misterio que es, vivir, cuidando a los demás.
Es que, dar la vida por las ovejas, es con mucho lo mejor. Y guardarse la vida, por miedo a perderla, es con mucho lo peor.
El Buen Pastor, es Jesucristo y toda persona, que vive como Jesucristo, pendiente de los demás. Sabiendo que lo poco que hagamos, por ayudar a vivir mejor, es mucho a los ojos De Dios.
-Te invito, este Domingo, a ver delante De Dios, ¿quienes son, las ovejas a las que debes cuidar?…. Un padre o madre, mayores, un hijo/a, una persona enferma. Y, pregúntate también, ¿por quien te debes dejar cuidar?: personas que Dios pone en tu camino y que te cuidan y quieren. Son débiles como tu, por eso, en muchos momentos, eres tú, el que las deba ayudar.
Piensa en nosotros, los sacerdotes, somos cuidadores de los demás y como diría S. Ignacio, criadores De Dios, porque le traemos a este mundo en la Eucaristia. El sacerdote, está llamado a ser padre y madre de muchas almas.
Caminemos juntos, como pueblo De Dios. El Cardenal Cobo, en una de sus cartas pastorales, “La Pascua de los discípulos”…. Explicaba el papel de los laicos en la Iglesia, como personas que necesitan ser cuidadas y cuidadores, como evangelizadores y protagonistas de la transmisión de la fe en las familias y en la sociedad.
-Homilia Segunda.
Cristo, utiliza las imágenes del pastor y del rebaño, para referirse a cada uno de nosotros, en la Iglesia.
No denigra mi dignidad, que me llamen oveja o que la Iglesia, sea como un rebaño. No vulnera mi dignidad personal. Porque esta expresión, no deja de ser una imagen, de quien realmente somos.
Hijos e hijas De Dios, que necesitan ser guiados, acompañados y sostenidos.
-Guiados: para descubrir el querer De Dios, en nuestra vida. Saber quiénes somos y lo que queremos es fundamental. La oración, nos ilumina y nos muestra el camino.
-Acompañados: no estamos solos, porque hay otro que nos guía y acompaña. En cualquier situación de la vida, nos sabemos acompañados por Dios, a través de muchas personas.
-Sostenidos: en los momentos de mayor fragilidad, es importante, tener personas, que nos cuiden y sostengan. Por eso, el buen pastor, no ha de ser solo el sacerdote, también vosotros, os convertir en Pastores de los demás. “Nosotros, los fuertes, hemos de llevar el peso y soportar los achaques, de los débiles”.
Por eso, la Iglesia responde muy bien, a esta imagen del rebaño, no porque seamos masa, que no lo somos, sino, porque nos cuidamos los unos a los otros.
Es precisamente, en mi Iglesia, donde me siento elegido/a y singular. Porque no estoy sometido como en la sociedad, a los mass media; medios de comunicación de masas, que impiden pensar y que, hoy en día, crean un mundo virtual, del que es muy difícil salir. Por eso, si quieres que tus hijos, sean plenamente libres, enséñales a rezar, donde podrán encontrarse a sí mismos y encontrar a Dios, para poder luego, encontrar a los demás.
Hoy en día, la tarea del Pastor, consiste, en enseñar a vivir como personas y después, a aprender a ser hijos De Dios.
